De manera fácil se explican los diferentes colores en el vino, te invitamos a conocerlos

La mejor forma de apreciar el color del vino es inclinando la copa (medio llena) entre 30 y 45° y observar el borde o ribete del líquido (en la zona en la que éste se une con el cristal) ya que aquí el vino presenta menos espesor y se hacen más evidentes sus matices cromáticos.

Para la definición visual de un vino, primero analizaremos el color, seguido del matiz, la limpidez y la fluidez, y finalmente, si existe, notaremos la presencia de gas carbónico en forma de aguja.

Se denomina capa alta cuando un vino tinto es muy intenso y oscuro y capa media y baja cuando la intensidad del color va menguando.

El brillo está relacionado con la acidez y con el pH del vino, la transparencia y la limpidez con la estabilización y filtrado.

MATERIA COLORANTE DEL VINO

El color del vino procede de los pigmentos aportados por los polifenoles y los taninos de la piel de la uva. Son de naturaleza e intensidad variables según la madurez de la vendimia, la vinificación, la evolución, la edad, etc., de los vinos. Además, el suelo y el clima también pueden ser factores influyentes. El color de los vinos tintos se debe, especialmente, a los antocianos (antocianinas) y a los compuestos fenólicos. En los vinos blancos el pigmento procede de las flavonas de la uva.

LOS COLORES DE LOS VINOS BLANCOS

Los vinos blancos presentan tonalidades básicas que van desde el amarillo casi incoloro con reflejos verdosos, al amarillo, al dorado, y hasta un ámbar intenso. Así podemos hablar de tres familias de colores los amarillo-verdosos, los amarillos y los pardos: Incoloro, blanco, amarillo pálido, amarillo verdoso, amarillo canario, amarillo limón, amarillo pajizo, pajizo, amarillo dorado, amarillento, junquillo, topacio, topacio quemado, oro pálido, oro verde, oro fino, oro nuevo, oro viejo, oro rojo, dorado, madera, ámbar, parduzco, caoba, caramelo, manchado

LOS COLORES DE LOS VINOS ROSADOS

En función de la tonalidad del color los vinos pueden presentar tonalidades azules, hasta tonalidades anaranjadas, bien sea por su estado de oxidación o a su misma naturaleza que presenta esas tonalidades: gris, champán, rosado, clarete, rosa violeta, rosa franco, rosa peonía, rosa cereza, rosa frambuesa, rosa carmín, rosa amarillo, rosa anaranjado, rosáceo, rojizo, albaricoque, piel de cebolla, anaranjado, salmón.

LOS COLORES DE LOS VINOS TINTOS

Los vinos tintos suelen ir desde un color azul violeta hasta un rojo teja, pasando por el carmesí o cereza. En el caso de estos vinos, el color proporciona claros indicios de su cepa, edad y crianza: Rojo (claro, oscuro), rojizo, rojo franco, rojo violeta, rojo amapola, rojo cereza, rojo grosella, rojo sangre, rojo fuego, rojo ladrillo, rojo anaranjado, rojo amarillento, rojo marrón, carmín, rubí, rubí quemado, granate, granadina, bermellón, púrpura, negruzco, teja, pajizo, ocre, café

En líneas generales, un tinto con poca intensidad cromática puede ser señal también que procede de un clima frío, mientras que los tonos más profundos suelen ser indicativos de climas cálidos. No obstante, a diferencia de lo que sucede con los blancos, un tinto con una gran profundidad de color, nos puede estar indicando que se trata simplemente de un vino joven.

Cuando un vino tiene un color intenso y profundo (una capa alta), lo más seguro es que sea un vino intenso, recio, rico en tanino y carnoso. Aunque esto es más una observación que una ley de causa y efecto, es cierto que el color intenso de un tinto nos habla de su extracción, pero en muchos casos la dureza dependerá más bien de la composición molecular de los taninos y no tanto de su cantidad absoluta.